Utilizando datos electorales y el histórico del nivel objetivo de los Fed Funds a partir de 1971, no hemos encontrado relación significativa entre movimientos en el nivel objetivo de los Fed Funds y el resultado de las elecciones presidenciales.

Así, en el periodo estudiado, la Fed varió en 6 ocasiones su política monetaria en los 6 meses anteriores a unas elecciones (5 de ellas en los 3 meses anteriores). Dicho cambio fue hacia una política monetaria más expansiva 3 ocasiones y más restrictiva las otras 3. La mitad de las ocasiones se produjo un cambio y la otra mitad no. Todo lo anterior muestra la falta de relación entre ambas variables.

(Fuente: Datastream y Cortal Consors).

Con todo, cabe estudiar por separado el contexto en el que se produjeron los cambios de política monetaria.

Las elecciones de 1980 se caracterizaron tanto por el negativo contexto económico estadounidense como por la lucha interna demócrata de poder entre el senador T. Kennedy y el presidente en aquel momento, J. Carter. Carter quedó elegido en las primarias por un estrecho margen, pero provocó una fuerte división en el partido demócrata que pesó finalmente sobre el resultado.

En 1984 el contexto era de una notable reducción de la tasa de paro frente a su máximo de los anteriores 4 años (10,8%), de un descenso frente al nivel de las elecciones anteriores (hasta el 7,3% desde el 7,5%), así como de una mayor confianza empresarial (ISM 50,6, frente al 35,5 mínimo de los cuatro años anteriores). Cabe añadir a lo anterior la notable popularidad del candidato R. Reagan y la convicción de que algunos de los problemas económicos, como la alta tasa de paro, continuaban siendo un legado del gobierno demócrata elegido en 1976.

1988 destaca por ser un momento de buena salud económica (ISM por encima de 50, confianza del consumidor superior al periodo electoral anterior, menor tasa de paro…) . En este contexto, G. Bush, sabe aprovechar la popularidad de R. Reagan (Bush era su vicepresidente), asegurando que mantendría la misma política económica.

En 1992, el cambio de poder se justifica en una menor importancia de la política exterior (tras la caída de la Unión Soviética), que centró el debate en la economía. En este sentido, el presidente G. Bush no había mantenido el legado del gobierno de R. Reagan. Así, la tasa de paro se situaba en el 7,4% (5,3% al final del periodo electoral anterior). Por otro lado, Bush había llevado a cabo una impopular subida de impuestos. A todo lo anterior cabe añadir la alta popularidad del candidato B. Clinton, en un partido demócrata muy unido.

En cuanto a las elecciones de 2004, la discusión acerca de la política exterior a seguir tras los atentados del 11 de septiembre marcó el rumbo de la campaña electoral.

Finalmente, en 2008, el mal estado de la economía (máxima tasa de paro desde 1993: 6,8%, ISM en 36,5, mínimo desde 1982) así como la popularidad de B. Obama, fueron los principales detonantes del cambio de gobierno.

Puedes consultar el informe completo: Indicadores y elecciones en Estados Unidos aquí.

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